• Fede Montagud, editor

    Transpirar es imprescindible

    1 abr Transpirar es imprescindible

     

    Fuentes:

    EFE Salud

    Nuestra piel regula la temperatura corporal mediante el sudor. Aunque no nos demos cuenta, este sofisticado mecanismo natural nos mantiene con vida, porque el organismo necesita una temperatura constante en su interior. Pero algunas personas no transpiran lo suficiente; en ciertos casos es un trastorno de graves consecuencias.

     

    En el blog ya hemos hablado de la molesta sudoración excesiva (hiperhidrosis) y de sus tratamientos. Pero transpirar poco (hipohidrosis) o incluso no sudar nada (anhidrosis) es mucho más peligroso para la salud, porque el cuerpo no consigue mantenerse a la temperatura adecuada. Los poros de la piel, generalmente fáciles de ver con una lupa, son prácticamente invisibles en quienes tienen estos problemas. Las causas pueden ser genéticas, endocrinológicas (diabetes, hipotiroidismo) o también neurológicas; todas afectan a los nervios implicados en la sudoración. Los síntomas son vértigos, cefaleas, náuseas, temblores, fiebre y taquicardia. Estos síndromes no tienen cura ni medicación, aunque por suerte afectan a pocas personas. La única solución es una buena hidratación y evitar los golpes de calor manteniéndose en lugares frescos.

  • Núria Estapé, science journalist

    Enzimas para el cuidado de la piel

    21 mar Enzimas para el cuidado de la piel

     

    Fuentes:

    The New York Times

    La enzimología es un nuevo campo de investigación en dermatología y cosmética. Trata de averiguar cómo las enzimas pueden mejorar el aspecto de la piel y prevenir sus alteraciones. Las compañías farmacéuticas estudian las enzimas relacionadas con enfermedades cutáneas; el sector cosmético, las que potencian la belleza de la piel. No obstante, incorporar en la dieta las enzimas adecuadas resulta, hoy por hoy, la forma más natural y eficaz de conseguir una piel sana y bella.

     

    La piel necesita nutrirse de grasas, proteínas y carbohidratos para tener un aspecto sano y vibrante. Para que estas sustancias actúen de modo óptimo en el tejido cutáneo son necesarias unas pequeñas moléculas que aceleran reacciones químicas: las enzimas. Gracias a su actividad, los alimentos pasan de la sangre a la piel, se forman grasas beneficiosas y se repara el colágeno dañado por el efecto de los rayos ultravioletas, por citar sólo algunas de sus múltiples funciones. Existen muchos tipos de enzimas. Las más usadas en productos cosméticos son las llamadas enzimas proteolíticas, que rompen las proteínas en trocitos pequeños para que la piel absorba mejor sus componentes, lo que permite a las células cutáneas crecer y renovarse. Leer más

  • Fede Montagud, editor

    Atracción fatal: ¿Es química?

    16 mar Atracción fatal: ¿Es química?

     

    Fuentes:

    Medciencia

    “Nos conocimos y de inmediato hubo ‘química’ entre nosotros, fue algo a flor de piel…”. Es una clásica explicación para la súbita atracción entre dos personas. Si somos afortunados ya nos habrá sucedido. ¿Es posible que la ‘piel’ o la ‘química’ conduzcan directamente a la pasión? Veamos si tiene explicación científica el amor a primera vista…

     

    Suponíamos que los humanos estábamos a un nivel más racional y sofisticado que otros seres, gracias a la rápida evolución del cerebro en nuestra especie. Los animales, más limitados, establecerían sus relaciones únicamente mediante simples mecanismos primarios e irracionales. Pues esto no es exactamente cierto, ya que las personas reaccionamos inconscientemente ante numerosos estímulos químicos secretados por nuestros congéneres. Las feromonas que todos emitimos (pero cuyo olor no notamos) desencadenan respuestas en los demás. Por ejemplo, la androsterona, una feromona masculina –secretada sobre todo a través de la piel–, es percibida (inconscientemente) por el olfato femenino y puede desencadenar respuestas físicas inmediatas. Leer más

  • Anna Solana, science journalist

    Menopausia: la madurez a flor de piel

    11 feb Menopausia: la madurez a flor de piel

     

    Fuentes:

    Virtualmedicalcentre

    La menopausia tiene mala prensa. Muchas mujeres la asocian a la pérdida de atractivo, porque constituye el final de una etapa y porque provoca algunas molestias y cambios. Los menos conocidos son quizás los que se producen en el cutis, que no afectan a todas las mujeres por igual y dependen en gran medida del tipo de piel que se tenga y del estilo de vida que se haya llevado. Pero, ¿tienen solución?

     

    Es el fin de la etapa reproductiva y supone cambios importantes para cualquier mujer. Pero se pueden sobrellevar. Según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), se sitúa en promedio a los 51,4 años y se produce cuando el cuerpo deja progresivamente de producir estrógenos y progesterona, lo que detiene la función ovárica y, por lo tanto, el ciclo menstrual. Estos cambios hormonales son los que producen los conocidos sofocos, pero también insomnio, cambios de humor, atrofia vaginal y envejecimiento cutáneo. O lo que es lo mismo: sequedad, arrugas y flacidez de la piel. Leer más

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