• Laura Chaparro, science journalist

    Vitamina D: ¿Hay que tomar suplementos?

    3 mar

    El sol es fuente de vida. Por ejemplo, los rayos ultravioleta que llegan a nuestra piel ayudan al organismo a sintetizar la vitamina D. Sin embargo, muchas personas, probablemente a causa de falta de horas de exposición al sol, registran niveles bajos de esta sustancia y se plantean tomar suplementos vitamínicos. Los científicos no se ponen de acuerdo. ¿Suplementos sí o no? El debate sigue abierto.

     

    La vitamina D influye en la salud de nuestra piel sin que nos demos cuenta. Por ejemplo, con niveles adecuados de esta sustancia nuestro sistema inmune se refuerza y así tenemos menos riesgo de sufrir acné. Pero no solo eso. En ciertos casos de erupción cutánea, los rayos solares que facilitan la producción de esta vitamina consiguen reducir los síntomas, algo que también ocurre con los eczemas y la psoriasis. Por el contrario, la carencia de vitamina D se relaciona con un mayor riesgo de sufrir cáncer de colon, mama, o próstata y con la osteoporosis, la diabetes y algunas cardiopatías.

    El sol, por tanto, se convierte así en la mejor receta para aumentar los niveles de esta vitamina, aunque los científicos recomiendan disfrutar de sus rayos con precaución. Se considera saludable exponerse al sol durante unos 15 minutos de tres a cuatro veces por semana. Dosis mayores podrían aumentar el riesgo de sufrir cáncer de piel.

     

    El sol no es igual para todos

    Tomar el sol a veces no es suficiente, porque el lugar en el que vivimos influye en la síntesis de la sustancia. Muchos ciudadanos de los países nórdicos, con pocas horas anuales de sol de baja potencia, registran carencias de esta vitamina, aunque no son los únicos. El 70% de los europeos tiene un nivel bajo de vitamina D.

    Por otra parte, en el caso de personas con la piel muy clara o con pecas ni siquiera los rayos solares son suficientes para aumentar la cantidad de esta sustancia, tal y como afirman investigadores de la Universidad de Leeds (Reino Unido).

     

    Generosas raciones de pescado y lácteos

    ¿La vitamina D proviene únicamente de la síntesis que facilita el sol? No del todo. Esta sustancia se produce en un 90% con la ayuda de los rayos solares que inciden en nuestra piel. El 10% restante lo recibimos por la ingesta de determinados alimentos.

    Es el caso de los pescados grasos, como el salmón, el atún y la caballa. El hígado vacuno, el queso y la yema de huevo la contienen, pero en menor cantidad; también algunos hongos.

     

    Posiciones enfrentadas

    Cuando ni el sol ni la alimentación son suficientes para tener niveles óptimos de vitamina D, se recurre a los suplementos vitamínicos. Resultan especialmente recomendables para los grupos de población más vulnerables, como los niños, las mujeres menopáusicas o embarazadas y las personas mayores. Sin embargo, no existe un consenso científico en torno a esta cuestión.

    La Sociedad Europea de Menopausia y Andropausia aconseja el uso de suplementos de vitamina D en mujeres postmenopáusicas porque mejoraría la densidad mineral de sus huesos. También el Departamento de Salud del Reino Unido recomienda estos suplementos para los grupos más vulnerables.

    Consejos que no comparten en el Instituto de Medicina de los Estados Unidos. En 2010, sus expertos afirmaban en un informe que los niveles de vitamina D no tenían que ser tan altos como los recomendados hasta entonces ya que elevadas dosis de esta vitamina podían ser perjudiciales, sobre todo para el corazón y los riñones. Además, la vitamina D es liposoluble (se disuelve en cuerpos grasos) y, por lo tanto, se almacena en el organismo y se elimina con dificultad.

    La vitamina D se encuentra en suplementos en dos formas: D2 (ergocalciferol) y D3 (colecalciferol). Ambas aumentan la concentración de vitamina D en la sangre. Tomar dosis excesivas de suplementos, o alargarlas en el tiempo, puede provocar náuseas, vómitos o pérdida de peso.

     

    Buenas prácticas

    A pesar de que el debate siga abierto y no exista consenso respecto a la utilización de suplementos, en lo que los expertos están de acuerdo es en la importancia de que cada persona acuda a su médico para conocer sus niveles de vitamina D.

    Con una dieta equilibrada —en la que figuren los pescados grasos (salmón, sardinas), los lácteos (leche, yogures) y los huevos— y tomando el sol 15 minutos tres o cuatro veces por semana ayudaremos a nuestro organismo a que sintetice la vitamina D necesaria para funcionar a pleno rendimiento y mantendremos nuestra piel en buenas condiciones.

     

    Fuentes:

    Agencia SINC

    CORDIS

    Oficina de Suplementos Dietéticos (ODS-NIH)

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