El cambio de las pantallas solares

Pantallas solares en cremas protectoras

Las pantallas solares para la piel ya no son lo que eran. En los 70-80, se vendía el bronceado intenso y apenas se hablaba de protección contra las radiaciones UV. Pero las cifras del cáncer de piel han obligado a cambiar las reglas de un mercado que mueve cerca de 1.000 millones de dólares sólo en Estados Unidos. Ahora se apuesta por la innovación para diversificar la oferta.

 

Como han cambiado las pantallas solares

Pegarle la etiqueta correcta a una crema o pantalla solar no es baladí. La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos ha necesitado más de 30 años de consideraciones para poner orden en el tema de los filtros solares y establecer estándares para comprobar la eficacia de los productos. Desde el 18 de junio del 2012, las cremas protectoras que se venden en los estantes norteamericanos tienen que cumplir con las nuevas reglas establecidas por la FDA. Estas exigen que sean de “amplio espectro”, es decir, que protejan tanto contra los rayos UVA (responsables del envejecimiento prematuro) como contra los UVB (responsables de las quemaduras). Es más, también deben indicar cuántos minutos siguen siendo efectivos después de la inmersión en el agua.

 

Además, cualquier producto con un factor de protección solar (FPS) menor de 15 debe advertir que no protege contra el cáncer de piel. Por otro lado, un FPS mayor de 50 no puede proclamar que es “pantalla total”, porque es un concepto que no es exacto.

 

¿Qué pasa con las cremas protectoras en Europa?

En Europa, la Comisión definió los requisitos que deben cumplir las etiquetas de las cremas protectoras en el 2006. El objetivo de la normativa era poner orden en la amalgama de numeraciones entonces disponibles, que podía ir del escaso factor 4 al elevado 60. Después de muchas consultas públicas, los factores se redujeron a ocho. Con ello, se eliminaron los FPS menores de 6 y los superiores a 50 se englobaron en un 50+.

 

Pero a pesar del esfuerzo por mejorar la información para el consumidor, en el 2008, la misma UE advertía que un 30% de las cremas protectoras que se vendían no respetaba el etiquetado sobre rayos UVA y UVB. Y recientemente, en junio del 2013, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) española denunciaba haber encontrado cuatro marcas de cremas solares con un factor de protección real menor que el que anuncian. Las marcas, por supuesto, confirmaron “la seguridad, eficacia y calidad” de sus productos”.

 

Nuevas tendencias en pantallas solares

Para rizar el rizo, algunos fabricantes empiezan a añadir información nueva para diferenciar sus productos. Algunos no incluyen sustancias alergénicas o poco fotoestables. Otros incorporan agentes biológicos con sustancias antioxidantes que protegen la piel de la formación de radicales libres y del envejecimiento prematuro.

 

Los hay que juegan con las texturas o el olor de las cremas para competir con los nuevos maquillajes anti-edad con filtros solares. Otra opción son las cápsulas a base de betacarotenos que prometen “un bronceado espectacular”. El consumidor tiene donde elegir.

 

¿Entonces, qué crema protectora compro?

Existen fórmulas para todos los gustos. En crema, en gel, en espray o en stick. Pero, ante todo, hay que tener en cuenta a quién va a ir dirigido el producto (niños o adultos), el fototipo de la persona que va a utilizarlo, la zona de aplicación (cara, cuerpo, calva) y el tipo de piel (seca, normal, grasa, con tendencia al acné…). También hay que considerar la hora del día en la que se va a realizar la exposición solar, la estación del año y el lugar (altitud y zona geográfica).

 

Con todo esto en mente, la FDA americana recomienda buscar productos solares de amplio espectro con un FPS de 15 a 50. También, desaconseja los sprays, especialmente para los niños, puesto que pueden inhalar parte del producto. Las autoridades sanitarias de Canadá señalan a su vez que es mejor que las cremas no contengan vitamina A.  Esto es porque el Retinol o derivados (como el retinyl palmitate y el retinyl acetate) pues incrementa la sensibilidad solar.

 

Finalmente, el Environmental Working Group (EWG) añade que es mejor no comprar productos que contengan oxybenzone por su efecto hormonal, aunque muchos científicos aseguran que es insignificante. En su lugar, dice EWG, es mejor decantarse por productos con óxido de zinc y dióxido de titanio como ingredientes activos.

 

En resumen, hay que seguir descifrando las etiquetas si queremos mantener nuestra piel sana y en buenas condiciones.